Bloqueo creativo, ideas

Nunca he tenido un bloqueo creativo a la hora de desarrollar una historia y tampoco me he visto falto de ideas. Cuando he hablado con otros creadores sobre esto, algunos me han comentado que tengo mucha suerte porque la capacidad de generar historias es algo con lo que se nace. Aunque en parte estoy de acuerdo, pues hay gente más imaginativa que otra, sé que es algo que se puede trabajar. Solo hay que cambiar la forma en la que miramos lo que nos rodea.

Todos estamos de acuerdo en que escribir es una pequeña parte del proceso creativo. Casi la etapa final. Un libro no se escribe abriendo un documento de Word y rellenando página tras página hasta llegar a las 300. Un libro se escribe paseando, yendo en tren, hablando con amigos, leyendo, viendo películas, conduciendo, estudiando, mirando fotos en Instagram y jugando al tenis. Viviendo.

De hecho, vivir es escribir si te enfocas en ello.

Con las ideas sucede lo mismo. Estamos rodeados de historias y solo tenemos que aprender a verlas. La cabeza se entrena para estar en continua creación. Eso no quiere decir que solo tengamos que nutrirnos de la realidad ―algo que es obvio que todos los creadores hacemos―, pero la semillita que puede originar un universo entero puede estar en cualquier parte. Tener una idea es solo un chispazo que apuntaremos en esa libreta que siempre llevamos con nosotros para después elegir si queremos o no desarrollarla.

Voy a contaros algunos de los sitios de dónde saco ideas casi a diario para escribir.


Inspírate en la realidad

Bloqueo creativo, ideas

Estamos rodeados de historias increíbles a las que no prestamos demasiada atención. De muchas de ellas ni nos enteramos. Las páginas de sucesos de los periódicos son una mina de ideas. Anécdotas que nos cuentan nuestros amigos de su presente y de su pasado, ese rumor que circula por el barrio sobre una casa abandonada…

No tenemos que trasladar la realidad a nuestros libros, solo tomar prestado lo que nos puede interesar. Estas ideas pueden servirnos para cerrar una trama, para dar origen a un personaje o para hacer avanzar nuestra historia en un momento en el que está atascada. Incluso para redondear lo que ya tenemos con pequeños detalles. Ver cómo puedo usar eso que ha sucedido para mi libro. Meditar sobre ello, darle la vuelta, pensar en los antecedentes, y retorcerlo hasta que salte la chispa.

Haz un diario onírico

La mayoría de los sueños no tienen sentido, pero dentro de ese caos hay cosas maravillosas. Normalmente, nadie sueña con historias coherentes, pero los detalles de estas son oro.

Me persigue una araña gigante, tengo una puerta que al cruzarla me lleva al sitio que yo elija, asisto a la boda de un ogro con una princesa, tengo que destruir un anillo para gobernarlos a todos. Si lo pensamos, muchas de las películas o libros de ciencia ficción, distopías y mundos mágicos podrían tener su origen en un sueño. No hace falta que sueñes que eres un mago de 11 años y un señor sin nariz te quiere matar. No buscamos una historia completa porque ya trabajaremos sobre la idea para que sea lo suficientemente buena.

Buscamos, de nuevo, la chispa que pueda dar lugar a algo. Y los sueños están llenos de ellas.

Elige un objeto e inventa a raíz de él

Este es un ejercicio que me gusta mucho. Las historias detrás de muchos objetos cotidianos están llenas de ternura, de épica, de lágrimas. Quién me regaló mi peluche preferido de cuando era niño y cómo me refugiaba en él para calmarme por las noches. Qué hay detrás de la moneda de 200 pesetas que me dio mi abuelo y abandoné en una hucha durante veinte años. Qué recuerdos guarda esa entrada de cine que fue testigo de una primera cita.

Esto también se puede aplicar a lugares. Qué puede pasar en este polígono que estoy atravesando en autobús, qué secretos esconde este pequeño pueblo costero de Vizcaya, qué me provoca esta plaza en la que pasé frío durante la adolescencia o qué locuras ocurrieron en el sótano de este Airbnb en el que me estoy alojando.

Las personas que nos rodean

Esos desconocidos que forman parte de nuestro día a día. Cada persona que se sube al tren tiene una vida, una familia, unos problemas. ¿Qué me dice mi imaginación sobre ella. ¿Qué batalla está librando?

Una vez limpias los prejuicios, empiezan a venir ideas solas. Ese señor tiene pinta de estar obsesionado con las maquetas en miniatura de barcos que se meten dentro de las botellas. Ese otro le deja la televisión encendida a su perro para que no se sienta solo. A esta chica le gusta pintar en las paredes de su cuarto retratos de sus personajes Disney favoritos. Esta niña solo piensa en subirse a una bicicleta desde la primera vez que lo hizo.

Si le damos muchas vueltas llegaremos a algo que merezca la pena.

¿Y si…?

Una lluvia de ideas rápida y sin pensar.

¿Y si todo el mundo pudiera volar menos los menores de veinte años? ¿Y si los juguetes tuviesen vida propia? ¿Y si nuestros huesos fuesen de goma? ¿Y si dejaran de nacer varones? ¿Y si desaparece el 2% de la población de repente? ¿Y si la IA se vuelve contra nosotros? ¿Y si alguien hubiese matado a Franco cuando era un niño? ¿Y si alguien se infecta con un virus que lo convierte en un caballo? ¿Y si un astronauta no puede volver a casa? ¿Y si todo lo que escribo en un papel mágico se convierte en realidad?

Si de cada veinte que soltamos nos sirve una, ya tenemos suficiente.

Ninguna de estas cosas es magia. Todo es cuestión de entrenar la forma de interactuar con lo que nos rodea. No se nos va a encender la bombilla mirando a la nada ―o sí, aunque generalmente no ocurrirá―, pero sí que podemos intentar encender el interruptor a cada minuto.

No creo en las musas y, en caso de que quieran visitarme en algún momento de mi vida, prefiero que me pillen trabajando y con la escopeta cargada (o la libreta llena).

2 respuestas a “5 formas de romper el bloqueo creativo: las ideas están en cualquier sitio”

  1. Avatar de artisticdutifully8f240aee5a
    artisticdutifully8f240aee5a

    Este

    Me gusta

  2. Avatar de artisticdutifully8f240aee5a
    artisticdutifully8f240aee5a

    Este artículo nos muestra como, efectivamente, tenemos a nuestro alrededor una fuente inagotable de ideas, objetos, hechos, personas, acontecimientos, etc, que pueden inspirar, fomentar y amplificar nuestra creatividad.

    pero ocurre que, frecuentemente, miramos sin ver, oímos sin escuchar, tocamos sin sentir……, y acompañados de las prisas cotidianas y de la falta de reflexión y espíritu crítico, hacen que nos pasen desapercibidas esas ideas.

    También hay wue disponer de una cierta sensibilidad y unas cualidades de base, para ser conscientes de que esos recursos están ahí, al alcance de nuestra mano.

    Muy ilustrativo Javier, me ha gustado mucho.

    Nacho

    Me gusta

Deja un comentario