Jota

La vida de Julen era la de cualquier niño de ocho años que vive en una familia pobre a las afueras de Madrid, pero el día que le tocó convivir con la pareja de su madre, un maltratador áspero y rudo, todo su mundo se puso patas arriba. Impotente al ser incapaz de actuar, siempre ajeno al dolor que le rodea y espectador de una muerte inesperada, deja de ser el protagonista de su vida para ser el personaje secundario en las del resto. De esa forma, observándolos, se da cuenta de que nada volverá a ser como antes. Ni siquiera él.


En Jota, la primera novela de Javier Férez, se unen el ritmo y la tensión del thriller contemporáneo con un estilo marcado por las imágenes impactantes y la psique de los personajes. Odio, amor, justicia y maldad inundan las páginas de una novela en la que cada pieza del puzzle termina encajando.

¿Cómo surgió Jota?

Empezó como un relato corto porque, siendo sincero, me daba vértigo escribir una novela.

Jota es una serie de relatos, cada uno protagonizado por un personaje diferente y que actúan como las piezas de un puzle para que al final todo cobre otro sentido. En los meses anteriores a los que escribí Jota, me di cuenta de que estaba teniendo demasiadas ideas con dos temáticas concretas: la justicia y la creación del destino. Todo lo que leía o consumía, sin hacerlo adrede, rondaban esas dos ideas. Juntas o por separado. 

​El relato inicial y el que pone en marcha la historia es muy importante para mí. Me gusta la inocencia con la que los niños son capaces de vivir situaciones muy duras. A veces ajenos a ellas porque no las conocen o, simplemente, manteniéndose a un lado porque es un sitio más seguro. Siempre es más fácil encerrarse en el cuarto a leer con los cascos puestos que ver cómo el nuevo novio de tu madre le insulta y le levanta la mano. 

​Además, me llamaba la atención cómo un hecho traumático puede condicionar tanto la vida de un niño. Por ello, colocarlo como el espectador de una muerte bastante sangrienta, me parecía un punto muy bueno para que Julen, el protagonista, iniciara a crearse ese destino, planteándose sobre si lo que le rodea es justo o no. Planteándose incluso si existe una idea unánime de justicia.