Las cajas de las emociones

Luna es una niña de ocho años que adora tocar el piano. Se le da tan bien que cree que será la elegida para tocar frente al público, aunque todo se tuerza de vez en cuando. Siempre que le pasa cualquier cosa, aparece a su lado una caja de color llamativo, pero ella nunca se atreve a abrirlas. Quizá ignorarlas no sea la mejor opción, o quizá necesite ayuda para hacerlo… Porque cada vez las cajas crecen más y más hasta que acaban pesando demasiado.


A través de la historia de Luna, se pretende mostrar lo importante que es aprender a gestionar las emociones desde que somos pequeños. Si no las gestionamos, se acumulan y al final… ¡Pesan demasiado! Además, se aportan herramientas específicas que ayudarán, tanto a los más pequeños como a sus familias, a gestionar, aceptar y comprender el origen y el desarrollo de nuestras emociones.

¿Cómo surgió Las cajas de las emociones?

Mi mujer es psicóloga y me propuso escribir un cuento infantil con el objetivo inicial de usarlo en sus sesiones. De hecho, fue ella la que me dijo que tenía una idea sobre unas cajas de colores. 

​La verdad es que es un proyecto que he disfrutado mucho haciéndolo. Creo que la idea de coescribir con ella ya me hacía especial ilusión, pero si empecé con especiales ganas fue por el cambio de registro. Hasta ese momento solo había escrito guion de cine y de serie de televisión, novela y relato de una temática mucho más adulta. Adaptarme a que el público de este cuento iban a ser niños de entre 8 y 10 años era disruptivo con la forma en la que estaba acostumbrado a trabajar.  

​Otro punto a favor del cuento en sí y del trabajo en el mismo era la adición como anexo de herramientas de gestión emocional para niños y padres. Conectar una parte de la que no sé nada como es la psicología con el trabajo en las historias me parecía muy bonito. 

​El proceso editorial no lo fue tanto, pero eso da para otro cuento.