
Mario lleva varios meses en coma, tumbado en la cama del hospital. Sabe que hoy será su último día porque es la primera vez que recibe la visita de su hermano. Queriendo agarrarse a su propia existencia, Mario repasa en sus últimos latidos aquellos recuerdos, personas y lugares a los que, ahora que se marcha, quiere volver. En un intento por revivir todos ellos de la manera más sensitiva posible, Mario hace un repaso de su infancia, sus pasiones, sus éxitos y sus fracasos. Sobre todo, de sus fracasos.
En Quiero Volver, la segunda novela de Javier Férez, se unen la reflexión del drama cotidiano con la agilidad y el ritmo de los diálogos que caracterizan al autor. El futuro, las decisiones y el azar del destino inundan las páginas de una novela en la que no podemos soltarnos hasta el final de la mano que nos tiende el protagonista.
¿Cómo surgió Quiero volver?
Soy una persona muy nostálgica y vi en esta novela una forma de sacar esa emoción.
Un día tuve que hacer un par de cosas cerca de un sitio que había sido mi casa durante mucho tiempo. Como terminé bastante rápido, decidí pasearme por ese lugar. Era como revivir muchos momentos a la vez y me emborraché de nostalgia. Una parte de mí quería volver a vivir todo aquello, pero había otra que sabía que lo que estaba echando de menos era la idealización de un pasado que, quizá, no había sido tan feliz.
Esa idea actuó de filtro durante un tiempo y me empecé a plantear que, al igual que añoraba los lugares en los que había estado, me pasaría lo mismo con los lugares en los que iba a estar. Como echar de menos un futuro que aún no has vivido. Aunque cuando pensaba en ello me parecía paradójico, me estaba dando cuenta de que no es que yo fuera nostálgico y tenía que convivir con ello. Iba mucho más allá. Además, un profesor de escritura creativa que tenía en ese momento me dijo que él escribía porque una vida no le era suficiente. Sentencias poéticas aparte, qué golpe me dio esa frase.
No solo echaba de menos lo que había sido y lo que sería a futuro, sino que encima estaba empezando a sentir nostalgia de lo que no había sido y de lo que no sería nunca. Me habría gustado tener sitios infinitos a los que querer volver, pero solo podía hacerlo a aquellos por los que había paseado.
Ahí nació Mario, el protagonista de la novela. En su lecho de muerte nos cuenta dónde y a quién quiere volver, en ese momento en el que ya no puede. En el fondo, nos habla de los sitios a los que yo siento que querré volver cuando esté en su situación.
Intenté que fuese una novela de todo menos triste y creo que en cierta medida lo conseguí. A mí me sirvió, al menos, para cerrar heridas.