
Acabo de firmar un contrato editorial y esto me hace muy feliz.
Solo los que nos sentamos a escribir sabemos lo lenta que es esta industria. Tienes una idea, planificas, escribes, dejas reposar, reescribes, corriges, elaboras una buena propuesta y te das cuenta de que el proceso ni siquiera ha empezado cuando ya llevas meses de trabajo a las espaldas.
Envías correos, te armas de paciencia, recibes un no rotundo, sigues esperando, envías más correos, lidias con el silencio, refrescas tu bandeja de entrada, recibes otro par de noes, vuelves a enviar correos y, de repente, ahí está. Una persona te dice que tu novela le ha encantado y que es maravillosa, pero que no puede publicarla porque el mercado está saturado.
Esto te da un poco de motivación y esperanza y vuelves a empezar el proceso. Durante todo ese tiempo has tenido la fuerza para seguir mejorando el texto y la forma de presentarlo. Crees más que nadie en él y estás seguro de que puede llegar lejos. Pero todo tarda mucho.
Iba a decir eso de «y cuando menos te lo esperas», pero no es así. Tú lo estás esperando porque la fe sigue ahí. No sabes si en algún momento llegará, pero crees que lo mereces. Y un buen día, de esos en los que no estás obsesionado con nada y has dejado el móvil aparte mientras lees un libro, recibes una llamada. Esta vez sí están interesados en publicar tu novela.
Hablas varias veces con el editor, te mandan un contrato, negocias algunas cosas que te gustaría cambiar, resuelves dudas y, por fin, estampas tu firma en la última hoja. Ahora bien, todavía quedan meses para tener el libro en tus manos.
Es gracioso que cuando firmas un contrato, en muchas ocasiones, ya tienes escrita la siguiente novela o la tienes muy avanzada. En mi caso, en estos dos años me ha dado tiempo a hacer muchas cosas. Vivir, por ejemplo. De hecho, no es exactamente la misma persona aquella que escribe el libro que la que lo presenta. Tanto tiempo da para mucho.
Pero la espera está llegando a su fin.
El esperador está en preventa desde ya y podrás comprarlo para recibirlo en casa el mismo día de su publicación. No os podéis imaginar lo importante que es para un escritor empezar un proyecto como este con cierto apoyo. Por eso, os estaré eternamente agradecido por los ejemplares adquiridos en preventa.
Sinopsis de El esperador:
Daniela tenía 18 años cuando mató a un hombre de un disparo en la sien. Años después, cuando todo parecía olvidado, fue condenada a tres años y un día de prisión por homicidio imprudente.
Víctor se gana la vida esperando. Sus clientes le pagan por hacer la cola de un concierto o de una firma de libros. Él no es un recadero, no se excede en sus labores.
El día de su cuarenta cumpleaños los árboles lloraban hojas secas y su mujer, Daniela, ingresaba en una cárcel céntrica de Barcelona. Cuando alguien entra en prisión, todo el mundo se preocupa por cómo va a ser su vida allí dentro, pero muy pocos se plantean lo mucho que afecta a la persona que se queda fuera. Todo se paraliza y los planes se posponen.
Esta es la historia de una espera. Una espera de tres años y un día.
Si queréis toda la información de la novela os la dejo en el siguiente enlace:

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